sábado, 4 de septiembre de 2010

El hombre jamás entenderá que es la muerte, nadie podrá decir con precisión de que se trata. 
Lo único que se es que es parte de la vida, y hay que aceptarlo aunque nos duela como nada. La vida no sería vida si no existiera la muerte.
Es increíble pensar, que de un día para el otro esa persona ya no está. Ya no podes sentirla, ya nos podés escucharla hablar, reír, cantar, gritar. Ya no podés mirarla a los ojos y decirle lo mucho que la querés. Ya no podés abrazarla con todas tus fuerzas. Ya no podes sentir su olor. Pero al mismo tiempo, podés sentirla cerca tuyo. Podes sentir que te acompaña a donde vayas desde donde este. 
Puedo sentir y darme cuenta de todas las cosas hermosas que me dejó, todas las cosas que aprendí de el. Como no rendirme nunca.
Pero ese vacío que dejó cuando se fue, pudo llenarse con sonrisas, abrazos, caricias, fuerzas, con la gente que te quiere. 
Estoy orgullosa de haber tenido el mejor abuelo que se puede tener.


La verdad no tengo la menor idea, lo que sé es que la muerte nuca será entendida.
Somos productos perecederos.




Mi abuelo es un sobreviviente, vivo o muerto

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